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Calle de la Cabeza

  • Vuelta al lugar del delito

En el Siglo XVI vivía allí un rico sacerdote con un criado portugués.

El sirviente, guiado por la envidia y por sus múltiples deudas, decidió matar a su amo. Lo decapitó y huyó con su botín.

Con el paso del tiempo, el crimen fue quedando en el olvido. Ni la cabeza ni el culpable aparecieron.

Años más tarde, el sirviente, ahora convertido en caballero, regresó a Madrid y mientras paseaba por la zona del Rastro decidió comprar una cabeza de carnero para la cena. Tras finalizar su compra, colocó la cabeza bajo su capa y optó por volver a casa.

Un alguacil observó las gotas de sangre que el caballero iba dejando a su paso, y extrañado decidió darle el alto. Ante la pregunta del vigilante, el caballero respondió que simplemente se trataba de su cena. La sorpresa para todos, especialmente para el antiguo sirviente, llegó cuando la fue a mostrar, puesto que la que apareció fue la cabeza del sacerdote que había matado años atrás. El asesino no tuvo otra opción que confesar su crimen, fue encarcelado y ahorcado en la Plaza Mayor.

Una vez que se llevó a cabo la ejecución, la cabeza del sacerdote se volvió a convertir en la de un carnero.

 Plano de Madrid

La iglesia de San Juan Bautista de Burguillos del Cerro ha sufrido, a lo largo de los años, múltiples intervenciones.Una historia rica que refleja su singularidad,fruto de varios proyectos constructivos.Tras este análisis la  identificamos como un enclave de la Orden Templaria.

Palabras clave: arquitectura de extremadura, templarios, órdenes militares.


Introducción

Los entornos de Burguillos son demasiado ricos en testimonios arqueológicos como para pasar inadvertidos [1].  Por Resolución de 2 de febrero de 1988 se incoa expediente de BIC con categoría de Conjunto Histórico, a favor de la localidad de Burguillos del Cerro.
Sobre un emplazamiento prerromano, en torno a una fortaleza de origen musulmán, se concentra la población que llega a partir de la conquista cristiana, al tiempo que abandonan las antiguas formas de poblamiento disperso cuyos vestigios perviven, a veces, en ermitas.
En el siglo V comenzaría a desarrollarse el monacato cenobítico, vinculado al mundo urbano, pero paralelamente el eremitismo mantendría su importancia en las áreas rurales. Los eremitas realizaban funciones religiosas de cara a los grupos humanos de las áreas rurales, entre los que tendrían gran éxito [2].
En lo que concierne a su aspecto morfológico, las iglesias características de los asentamientos rurales en sus momentos más tempranos constituían edificaciones sencillas, respondiendo a las formulas de edificación de vocación románica o conservando la fisonomía de las creaciones hispanomusulmanas, cuando no, los rasgos visigóticos sobre los que a menudo se habían remodelado. Salazar Fernández afirma que estas iglesias carecían de torre (datos para la historia de Zafra, 1959).

 

 

 

“¿Es preciso añadir que una vez rota la complicidad religiosa establecida entre el Logos y el Ser, entre ese Gran Libro que era el Mundo en su propio ser y el discurso del conocimiento del mundo (…) al fin se hacía posible una nueva concepción del discurso?”Louis Althusser. Para Leer el Capital.

 

 

Introducción

 

revolutionfinalrgbLo que voy a realizar, siguiendo el texto de Corpus de Nancy, e incorporando otros textos suyos, es un ejercicio que se pretende inverso al que él realiza. Es decir, considero que lo que él realiza es una deconstrucción de determinadas lecturas – de Aristóteles, Kant, Spinoza, Descartes, Heidegger y hasta de la propia lectura de La Biblia – para luego realizar a través de ellas su propia lectura del cuerpo. Teniéndolo en cuanta, voy a realizar mi propia lectura de Corpus mostrando las lecturas y mis reflexiones me evocan.  La misma concepción de lectura entra en la propuesta nanciana, así como la de escritura. La concepción de escritura como ex – posición, exposición, supone una apertura, la imposibilidad de cierre de toda significación. La lectura de la escritura se entiende como otras escrituras, no como la Escritura o Las Escrituras, sino sin fin de escrituras-lecturas, que si bien pueden formar parte de un corpus, no implican el cierre del mismo.

Por ejemplo, podemos señalar en Corpus las constantes referencias a la lectura de la Biblia, que remiten a su “deconstrucción del cristianismo”, esto es su lectura de Las Escrituras y desde ellas, realizando sus propias lecturas y escrituras con ellas.

Sus escritos no nos traerán a la luz un pensamiento diferente, no vienen a crear nada nuevo – no repite la idea de un nuevo comienzo con “borrón y cuenta nueva” del discurso cristiano, no es en ese sentido revolucionario –, ni a decir lo que no había sido dicho, ni a revelar lo que se encontraba escondido, no establece otra realidad más verdadera. Esa escritura ya estaba ahí, se encontraba expuesta, incluso en el propio discurso cristiano, en la narración evangélica, se encontraba a la vista pero no era expuesta o si lo era no de esta forma. La diferencia se encuentra en la forma de articular ese discurso, la forma de exponerlo y de leerse a sí mismo, ya no como discurso cerrado a sí mismo, sino como exposición de sí, pero como exposición siempre múltiple.

pasteleria_webEn un fragmento de un trabajo sobre el sindicalismo argentino, Felipe Pigna hace alusión a la naturaleza anárquica de muchos pasteleros de la Buenos Aires de los últimos años del siglo XIX; muchos de ellos eran italianos.
Si lo pensamos un segundo, la subversión está detrás de los vitrinas de cristal aséptico de las pastelerías de hoy en día, donde te piden un euro con cincuenta para un “diplomático”, que es un pastelito bastante común en Italia. Yo odio el diplomático desde siempre, y ahora sé por qué: esa especie de milhojas con azúcar glass por encima, en realidad esconde un bizcocho empapado de licor ... Siempre he visto a los diplomáticos sosteniendo en la mano una copa de cognac; las personas diplomáticas te ofrecen un dedo de whisky, en el Véneto de ofrecen un dedo de 'grappa', y consiguen hacerte tragar la píldora: "Un hombre traga los bocados más amargos, y sostiene el alcohol... la cuestión de la herencia con tu hermano ... es más importante el afecto que una mera cuestión económica" ... Y pierdes tu dinero, te emborrachas, te sientes obligado a decir que te gusta el 'diplomático', mientras que dentro de ti te sientes como un idiota.

Claro, pero el 'diplomático' viene a la luz después del cañón, del turrón, de las bolas de fraile; en el siglo XIX la situación era distinta. Me fortifico en mi turrón, la sociedad clérigo-capitalista no me cogerá nunca, le arranco los huevos a los curas y los uso como proyectiles para mi cañón, y según como me pille, lanzo un krapfen, un castagnaccio y a tomar por culo...

Los pasteleros eran medio artesanos, no eran cultos o hábiles como quien sabía manejar una máquina; se limitaban a trabajar con harina, leche, huevos, agua, azúcar, miel y fruta. No se podían permitir ser socialistas, no podían confiar en las instituciones, porque por entonces los parlamentos estaban en su fase inicial. Además, no tenían derecho a voto porque eran extranjeros. Debían de tener mucha rabia en el cuerpo.

bazaar1Habiendo llegado al Averno, Orfeo comienza a tañer su lira y se pone a cantar. No sólo va a lograr con su música que Plutón y Perséfone tengan compasión de él y consientan en que retorne junto a él al reino de los vivos su joven esposa Eurídice, recién fallecida – aunque, eso sí, con la condición de que no se vuelva a ver su rostro hasta que hayan abandonado el tenebrosos reino-, sino que mientras dura ese canto se detienen los tormentos sin fin que padecen algunos de los personajes mitológicos que allí se encuentra (Tántalo, Ixión, etc.). Como es sabido, Orfeo será incapaz de cumplir el requisito exigido por los reyes del Hades y perderá para siempre a su mujer.

 

Este no es sino uno de los numerosos ejemplos del valor mágico, de las propiedades casi terapéuticas adjudicadas desde antiguo a la música – pensemos en el famoso castrado Farinelli en la corte española para aliviar la melancolía del rey Fernando VI -. Ahora bien, si la música sirve en ocasiones para que su ejecutante salve la vida (Arión logra que un delfín lo lleve a tierra tras un naufragio), vamos a ver como muchas otras veces aquélla se relaciona con la muerte, como, por ejemplo, y sin salirnos de la mitología grecolatina, ese es el fin que espera a los marineros que acompañan a Ulises a su regreso a Ítaca al oír el canto de la sirenas. Pero también es el caso de Marsias, el sátiro que toca la flauta de manera tan armoniosa que conmueve a los habitantes del bosque y que, en un acto de soberbia  - la hybris que tan duramente era castigada por los dioses -  desafía al dios Apolo a un duelo musical. Ni que decir tiene que éste vencerá y Marsias será desollado vivo como castigo.

 

Una leyenda andina nos narra la vida del joven Xicoténcatl, quien con dieciocho años es elegido para encarnar a Tetzcatlipoca, el dios de dioses y ser inmolado en su fiesta al cabo de un año. El adolescente aprende a modular la flauta, el tlaptisali, hecho de arcilla cocida, y se convertirá en un verdadero virtuoso, haciéndose además con un buen número de flautas. Ahora bien, transcurrido los doce meses, el sacerdote lo espera en el altar, y el joven va quebrando cada una de su flautas en cada escalón de la escalera del templo, hasta llegar al último, donde quiebra aquella primera tan querida un momento antes de que el sacerdote le saque su corazón y lo ofrezca a los dioses.