Creación

Exilio de memoria

No queda más exilio que la propia memoria,
los recuerdos que saben
quién has sido, las largas deserciones
de la vida.

… El resto es el futuro
que sólo cumplirás en la distancia…

exilio de memoria web

 

Miguel Velayos
Poemas inéditos del libro “Política Sesions”
  (Editorial Vitruvio. Madrid. 2012. Próxima aparición)

 


PROFESOR DE LA CÁRCEL

Cuando escucho las puertas de la cárcel,
cerrando su concilio tras de mi, su negra admonición,
me acuerdo que quería escalar las montañas,
recorrer los caminos que atravesaban Gredos,
o soñar con mis héroes en las cimas más altas
de Los Alpes…

… Tocar la libertad, en cualquier caso…

 Juan Moreno, acuarelas

 

GUERRA PERDIDA

Durante muchos meses hizo frío, y mi abuelo buscaba trozos de leña vieja
para llevar a casa. A veces, por la tarde, solía acompañarlo, y entonces, el paseo,
igual que en el verano, se extendía detrás de las canteras. Oíamos el ruido de la piedra,
machacada, con furia por el hierro. El rostro de un cantero, sudoroso y cansado,
había recorrido varias generaciones. El pasado es así, herencia y frío.
Pero mi padre supo buscarse en la distancia, cambiar las herramientas de la sangre.
España respiraba Democracia. Era fácil, de pronto, sentirse parte viva de otra Historia,
abandonar la casa, querer a una mujer, escuchar en los trenes el ritmo laborioso
del euskera, antes de que las bombas pusieran precio fijo a su uniforme.
Yo he vivido esa historia muchas veces, contada por mi abuelo y por mi madre,
pero los huecos negros que deja la memoria, la ausencia de los muertos, su legado
de nombres y de fechas, más allá de la nada… son preguntas que nadie ha respondido.
Mi abuelo se volvía en la negrura, y un frío incontrolable, parecía asediarlo;
era como si, entonces, la vida se acabara, y el ruido de la piedra nos dejase
cansados, igual que si la guerra, tantas veces citada en su memoria,
apenas hoy doliese contra aquella batalla:
sobrevivir a un hijo…

La_despedida_web
Este poema está inspirado o dedicado, como quieras, a o en el cuadro de Remedios Varo, La Despedida

 

UN GESTO

 

Un gesto, un solo gesto, un roce sutil habría cambiado todo

La ausencia de tacto desemboca en el hecho usual
de dos amantes deseosos que se alejan despacito
sabiendo que nunca más volverán a amarse

La cuchilla de la determinación resquebraja el pavimento
y dos cometas siamesas secuestran sus mentes
hacia el abismo de la seguridad

Mientras los cuerpos, pétreos, avanzan lentamente
dos pequeños suspiros se agarran el uno al otro
y van estirándose
hasta morir de asfixia

 

 

Almudena (noviembre 2006)