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Una buena película se diferencia de las demás en muchas, en tantas cosas. Unas las podemos explicar, razonar, otras las guardamos directamente en el bolsillo del corazón. Y a mi Sir Hitchcok me parece un director de razonamiento, de análisis meticuloso. Y es que absolutamente nada se le escapaba de entre sus manos de director.
Me hace gracia pensar en aquellas famosas entrevistas para Cahiers du cinema entre Alfred y Truffaut!. Truffaut todo corazón y Sir Hitchcock pues siendo…Sir Hitchcock!.
Bueno, diría que una de las  diferencias  más evidentes para saber si estamos viendo  una “buena” o “mala” `película es tener la sensación de que cuando tus ojos la están observando  estás viendo, recordando otras películas,  y a la vez estás leyendo o recordando muchos libros. Viviendo y recordándote a ti mismo, en definitiva. Y esta idea que intento desarrollar no anda para nada reñida con aquel concepto de que una película “buena” ha de ser una película “original”.
Soy de la opinión de que todos los buenos , en cualquier campo de la creación, son buenos porque cogieron, devoraron, transformaron lo bueno de los buenos anteriores. Y Hitchcock también.
Lo que menos me interesa de esta gran película es su virtuosismo técnico. A la vista está. Hitchcock era un cirujano de primera, preciso y limpio. Dificultad técnica al grado máximo superada. Travellings de vértigo, elegancia y suavidad de la cámara que nos/ les acompaña como una buena amiga, todo ello a un ritmo de nana, no hay cortes, suave como la mantequilla, un baile, vamos.
También es evidente ponerme a resaltar el trabajo de los actores, todos ellos unos campeones de la naturalidad bien llevada y eso que el reto era inconmensurable. Qué decir de nuestro querido James Stewart...? faltarían las palabras.


Por lo que lo qué más me interesa y atrae  de esta película es lo que quiere decirnos y cómo nos lo dice.
 El guión es un guión  cinco estrellas, pulido y afinado hasta el máximo. Una delicia de precisión e inteligencia. Basado en la obra de Patrick Hamilton,  adaptada por Ben Hecht y Arthur Laurents.
El asunto se resumiría así : ¿tenemos algún derecho a decidir acabar con la existencia del  otro? ¿Aun cuando el otro sea un “David” cualquiera?... como   uno de  los asesinos  -y ya veis, que yo ya me pronuncio-  en su engreimiento intelectual, en su refinamiento des_almado, nos dice : “los Davids de este mundo no ocupan casi espacio…”.
No, no tenemos derecho.
Cuando comencé a verla pensé instantáneamente en El corazón delator de Poe, luego en la película  Funny Games ( Michael Haneke), más tarde en 21 gramos (González Iñárritu) para pasar luego al gran Dostoievski.  Pero nada de esto me servía para tipificar o clasificar al tipo de asesino que me estaba mostrando Sir Alfred. Todos los asesinos que se iban paseando por mi mente no eran estos. Los asesinos de Funny Games eran unos del tipo frívolo, despiadados y torturadores. Realmente es tremendo hablar de frivolidad en el asesinato pero la hay…y Funny Games lo retrata perfectamente, se reduce a una diversión.  Tampoco encajaba el asunto con Poe, Dostoievski o la película 21 gramos…¿y por qué?. Porque en estos hay alma, hay arrepentimiento, hay remordimiento, hay impulso y hay visceralidad. En la soga no hay nada de esto. Prueba de ello es que a Hitchcock no le importaba tanto mantener el suspense. Desde el principio nos hace cómplices de lo que hay, vivimos las situaciones que se van generando de la mano de los asesinos. ¿Y por qué?. Porque nos quiere decir más, mucho más. No se trata de una pelí de asesinatos. Es más que eso, de ahí su genialidad con mayúsculas. Nos muestra el perfil de asesino controlado, aquel que se considera superior. El asesino encubierto de intelectualidad y de refinamiento artístico. En definitiva aquel que ve  el asesinato como una bella obra de arte.  Soy superior a ti y por eso tengo derecho a matarte. Tremendo. Y al  ser  un “artista” te mataré bellamente, con una elegante ceremonia, pero, al fin y al cabo…te mataré.
Y, bingo!. Di con mi clasificación personal de asesinos. Son del tipo del genial escritor Thomas de Quincey y su libro: El asesinato considerado como una de las Bellas Artes. La película es Thomas de Quincey. Y aprovecho para recomendar la lectura de este magnífico libro, siempre y cuando os apetezca. Y cómo no  ver La Soga de Sir Alfred!.
Y para acabar una frase de Dostoievski: “ Donde no hay amor no hay razón”.

 

La soga (Rope)


La soga de Alfred Hitchcock es una película rodada en  1948  que contaba con un  reparto de sólo nueve actores y un escenario único.
Basada en una obra de teatro del dramaturgo inglés Patrick Hamilton, Hitchcock decide adaptarla para la gran pantalla  y para ello decide contar  con la ayuda de Ben Hecht y Arthur Laurents.  En mi humilde opinión   no se conforma con  hacer una adaptación del texto sino que quiere  llevar el teatro al cine y hacer que el espectador sienta esa impresión desde el inicio de la película.
Será el primer film producido por Hitchcock  siendo  también su primer rodaje en color.
Todo esto suponía un gran desafío pero no conforme con eso, además, decide rodar  todo en un solo escenario (un apartamento) del cual sólo veremos el salón, el comedor y el recibidor. Casi  toda la película transcurre en el salón que tiene un gran ventanal abierto a la ciudad y por el cual veremos transcurrir el tiempo.
El inicio del film no podía ser más inquietante para la época …Brando y Phillip deciden asesinar a un amigo suyo, David Kentley, para luego montar una cena donde  estarán invitados los padres y la prometida  del asesinado, un antiguo novia de la misma (David Kenneth) y el antiguo tutor de ellos en la universidad (Ruper Cadel). Además aparece en escena la ama de llaves . Desde el principio se entabla un juego diabólico, del ratón y el gato, entre los asesinos y los invitados. Brando Y Phillip nos plantean qué como seres superiores pueden quitar la vida a los que ellos consideran como seres  inferiores y esto,  nos genera un tremendo dilema moral y ético.
Alfred Hitchcock decide rodarla sin apenas pausas , con escenas de hasta diez minutos de duración y eligiendo meticulosamente la colocación de las cámaras en cada escena.
La interpretación de los actores es magistral, lo cual contribuye a que el espectador de sumerja en la película.
Reparto:
Brando (John Doll)
Phillip (Farley Granger)
David Kentley (Dick Hogan)
Rupert Cadel (James Sewart)
Mr Kentley (Sir Cedric Hardwicke)
Atwater (Constance Collies)
Janet (Joan Chadler)
David Kenneth (Douglas Dick)
Mrs Wilson ( Edith Evanson)

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Foto: Roap. CC. Autor: Bruce Berrien

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